Descripción
Había una vez una familia de lirones que vivían en una granja. Debajo vivía una labradora que nunca podía subir a verlos porque estaba dando de comer a las vacas, las ovejas…
Un día se fue la labradora de aquella casa y se fue a vivir con su hijo a la ciudad. Los lirones se quedaron muy tristes. Luego tuvieron a un bebé que era muy desobediente. Cuando llegó el fin de semana vino un matrimonio con dos hijos y ya se alegraron más. La madre castigó a Simón el lirón, que era el más pequeño de los lirones.
Al final Simón se fue a la ciudad escondido en una cesta y cuando volvió ya ayudaba a su familia a hacer las tareas de la casa.






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